FR Consultoría | CFO Externo
Leadership · Strategy · Organizational Transformation
Lidero la transformación financiera de PyMEs y startups que necesitan evolucionar su gestión sin perder el control del negocio.
Como CFO externo, ayudo a PyMEs y startups a ordenar el control de gestión, profesionalizar las finanzas y tomar mejores decisiones estratégicas — sin necesidad de incorporar un director financiero full-time.
"Profesionalizar no significa perder identidad."
Director financiero estratégico para PyMEs y startupsFabian
Roquisqui
"Las organizaciones evolucionan cuando estrategia y ejecución trabajan juntas."
Sobre mí
A lo largo de mi trayectoria trabajé liderando procesos de profesionalización, desarrollo de equipos y mejora de gestión en contextos de alta complejidad organizacional.
"El crecimiento sostenible requiere estructura, claridad y liderazgo."
Trabajo junto a organizaciones que necesitan ordenar, evolucionar y construir capacidad de crecimiento real, sin perder identidad ni cultura.
El desafío
Mientras el día a día consume energía, lo estratégico queda postergado. Ahí es donde aporto valor.
"Ordenar una organización es darle capacidad de crecer."
Propuesta de valor
Trabajo junto a líderes, directorios y equipos para construir organizaciones más ordenadas, sostenibles y preparadas para crecer.
Servicios
Mi diferencial no está solamente en las finanzas o la operación. Está en la capacidad de integrar estrategia, gestión, personas, cultura, ejecución y sostenibilidad organizacional.
01
Acompañamiento estratégico y operativo para organizaciones que necesitan ordenar estructura, alinear equipos y mejorar capacidad de gestión.
02
Implementación de herramientas de análisis, planificación y seguimiento para mejorar la toma de decisiones.
03
Procesos de profesionalización y mejora organizacional para estructuras en crecimiento o cambio.
04
Construcción de equipos más alineados, autónomos y enfocados en resultados.
05
Participación ejecutiva flexible para organizaciones que necesitan experiencia senior sin incorporar una posición full time.
06
Acompañamiento de directorios y líderes en la definición de prioridades, toma de decisiones y gestión del cambio organizacional.
Sectores
Organizaciones que crecieron rápidamente y necesitan profesionalizar gestión y estructura para seguir escalando.
Instituciones que buscan evolucionar su gestión manteniendo identidad, comunidad y pertenencia como valores centrales.
Líderes que necesitan ordenar prioridades, mejorar coordinación y construir capacidad de ejecución sostenida.
Impacto
Profesionalización de estructuras administrativas y operativas.
Desarrollo y liderazgo de equipos multidisciplinarios.
Implementación de modelos de control y seguimiento.
Mejora en información para toma de decisiones.
Optimización de procesos y coordinación entre áreas.
Acompañamiento de procesos de transformación organizacional.
Integración entre estrategia, operación y cultura.
Testimonios
Tuve la oportunidad de trabajar con Fabian dentro de mi equipo, desempeñándose como CFO con un enfoque muy sólido en finanzas corporativas, control de procesos administrativos y generación de información de gestión. Se destacó especialmente por su capacidad para estructurar reportes claros y confiables, mejorar circuitos de control y aportar una visión analítica orientada a la toma de decisiones. Su trabajo tuvo un impacto directo en el ordenamiento de la información financiera y en el fortalecimiento de los procesos internos.
General Manager · Retail de Servicios y Posventa Automotriz
Fabian es un excelente profesional, sus fortalezas: líder nato, armador de equipos, expeditivo en soluciones, muy capacitado y muy buena experiencia en Gerencias de Administración y Finanzas, un interlocutor entre la dirección y equipos de trabajo.
Gerente General · Retail de Electrodomésticos
Trabajar con Fabián fue un verdadero placer que me permitió aprender y desarrollarme profesionalmente a su lado. Sus conocimientos, su proactividad, y su liderazgo fueron fundamentales para el desarrollo de la Gerencia de Administración que estaba a su cargo. Es un verdadero líder y formador de nuevos talentos.
Jefe de Control de Gestión · Financiera
Fabián es una persona con un alto sentido de la responsabilidad, moral y ética, demostrando ser una persona muy honesta e integral. Demuestra gran profesionalismo en aquellos proyectos de los que forma parte, los cuales logran resultados en forma inmediata.
Director Owner · Contact Center
De la experiencia transitada con Fabian, puedo destacar que es una muy buena persona y muy profesional, analítico, responsable, sobre todo aplicado, muy recomendable.
Controller de Gestión · Consumo Masivo
Compartimos equipo C-Level y tuvo la virtud de anticipar escenarios con una metodología propia basada en Cuadros de Mando Sistémicos, monitoreando indicadores clave de gestión y facilitando decisiones con visión holística. Ha demostrado gran sentido profesional, con sólidos conocimientos de su área y siempre solícito a brindar apoyo.
Responsable de Unidad de Negocios · Tarjeta de Crédito Regional
He tenido el agrado de trabajar conjuntamente con Fabian en el proceso de securitización y emisión de Fideicomisos Financieros, con excelentes resultados y sobrecolocación. Es muy profesional, serio, aplicado, posee objetivos muy claros y es muy enfocado. Muy leal, de confianza y utiliza los conocimientos para realizar las tareas con los mejores resultados.
Cofounder · PyME
Fabian es un excelente profesional, muy responsable y minucioso en su trabajo. Siempre abierto a trabajar en equipo y tratando de colaborar en lo que estaba en su alcance, para el logro de los objetivos de las demás gerencias.
Gerente Comercial · Financiera
Metodología
Comprender el contexto, la cultura y los desafíos reales de la organización antes de proponer cualquier solución.
Identificar qué ordenar primero para generar impacto rápido y sostenible sin dispersar energía.
Transformar estrategia en gestión concreta y ejecutable, trabajando junto al equipo desde adentro.
Desarrollar estructura, equipos y procesos que permitan sostener el crecimiento de forma autónoma.
Insights
Reflexiones prácticas sobre finanzas, gestión y liderazgo para empresas que quieren crecer con claridad.
Edición #8 · Newsletter
Hay una conversación que tengo seguido con dueños de PyMEs. "¿Para qué necesito un CFO? Si yo tengo mi contador." ¿Y qué hace tu contador? — "Liquida impuestos, presenta balances y me dice cuánto pagar."
Esa respuesta describe exactamente lo que hace un buen contador. El problema empieza cuando se asume que eso alcanza para conducir las finanzas del negocio.
El contador y el CFO hacen cosas distintas y complementarias, pero distintas.
El contador mira hacia atrás
El rol del contador, en su esencia, es traducir lo que ya pasó en información para terceros: AFIP, bancos, organismos de control y eventualmente el dueño. Su mirada es retrospectiva y normativa. Tiene que estar correcto, prolijo, auditable.
Es un rol crítico. Sin un buen contador, una empresa no puede operar. Pero su trabajo termina donde empieza otro: tomar decisiones hacia adelante.
El CFO mira hacia adelante
El CFO no se ocupa de lo que pasó. Se ocupa de lo que va a pasar y de qué decisiones tomar hoy para que eso pase. Su trabajo es proyectar, planificar, evaluar alternativas, diseñar la estructura financiera del negocio. Mira KPIs, no balances. Construye forecasts, no balances impositivos. Negocia con bancos, evalúa inversiones, decide cuándo crecer y cuándo aguantar.
Donde el contador asegura que los números estén bien, el CFO asegura que los números signifiquen algo para decidir.
La diferencia en la práctica
Un ejemplo concreto. Una PyME quiere abrir una sucursal nueva.
El contador te dice:
Cómo facturar desde la nueva sucursal, qué tratamiento impositivo le corresponde, qué libros hay que llevar, qué inscripciones tramitar.
El CFO te dice:
Cuánto te va a costar abrirla, en cuántos meses la inversión se recupera, qué impacto va a tener en tu flujo de caja los primeros seis meses, si conviene financiarla con capital propio o con deuda, qué escenarios de venta tenés que alcanzar para que cierre, y qué pasa si no los alcanzás.
Las dos respuestas son necesarias. Pero solo una te dice si la decisión tiene sentido.
Por qué se confunden los roles
El contador "hace de todo". En empresas chicas, el contador externo termina respondiendo preguntas que exceden su rol. Lo hace por buena voluntad, pero no es su trabajo y no es lo que mejor sabe hacer.
El dueño asume las funciones del CFO. Mientras la empresa es chica, el dueño puede sostener esa función con intuición. Cuando crece, la intuición no alcanza, pero la transición no es automática.
Se confunde información contable con información de gestión. El balance impositivo no sirve para decidir. Pero muchos dueños operan con esa información porque es la única que tienen.
Cuándo aparece la diferencia
Negociar con un banco
Con el contador: llegás con balances. Con el CFO: llegás con un plan de negocio.
Evaluar una inversión
Con el contador: ves si te alcanza la plata. Con el CFO: calculás retorno, riesgo y alternativas.
Decidir un precio
Con el contador: te guiás por costos. Con el CFO: considerás margen, mercado y caja.
Crecer
Con el contador: reaccionás cuando aparecen los problemas. Con el CFO: anticipás los problemas antes de que aparezcan.
¿Necesitás un CFO full-time?
No necesariamente. Por eso existe la figura del Fractional CFO — un CFO que trabaja con varias empresas a la vez, dedicando a cada una el tiempo que necesita. Para una PyME que recién está profesionalizando sus finanzas, eso puede significar: una reunión semanal o quincenal, acceso permanente para consultas estratégicas, supervisión y capacitación del equipo interno, y dirección sobre los temas críticos. Mucho menor costo que un CFO de tiempo completo y similar performance.
La idea de fondo
Tu contador es indispensable. Sigue siéndolo. Pero si tu empresa creció —o quiere crecer— y todavía estás operando solo con la información que te da el contador, estás conduciendo con un solo espejo.
El balance te muestra lo que dejaste atrás. El forecast te muestra lo que tenés adelante. Las dos cosas importan. Y ningún rol único cubre las dos.
En la próxima edición voy a hablar de algo conectado: por qué profesionalizar las finanzas de una PyME no significa contratar más gente, sino algo bastante distinto.
¿En tu empresa quién cumple hoy la función del CFO? Contame en los comentarios o escribime a FRconsultoria@outlook.com.ar
Fabian Roquisqui — Fractional CFO para PyMEs | FR Consultoría
Leer en LinkedIn →Edición #7 · Newsletter
Hay dos conversaciones muy distintas alrededor del crédito bancario en las PyMEs. Una empieza con: "Me ofrecieron una línea de crédito. ¿La tomo?" La otra: "Necesito plata urgente. ¿Voy al banco?" Las dos pueden terminar bien o terminar mal. Lo que define el resultado no es el crédito en sí. Es para qué se usa y cuándo se decide.
Hace un tiempo, el dueño de una empresa de servicios me contó que había tomado un préstamo a 12 meses para "tener un colchón por si las dudas". Tres meses después, lo había gastado en pagar sueldos atrasados, un par de impuestos y reponer stock. No era un colchón. Era oxígeno para una operación que ya estaba en rojo. Y ahora tenía la misma operación en rojo, más la cuota mensual del crédito.
El crédito bancario no es bueno ni malo. Es una herramienta. El problema empieza cuando se usa como solución a un problema que el crédito no resuelve.
Cuándo el crédito tiene sentido
Para financiar inversión productiva con retorno claro. Comprar una máquina que aumenta tu capacidad, abrir una sucursal validada, invertir en stock para una oportunidad concreta. Si el retorno de esa inversión supera el costo del crédito, la cuenta cierra.
Para resolver un descalce de plazos en una operación rentable. Cobrás a 60 días y pagás a 30. El crédito puente suple la brecha mientras la operación gira. Acá el crédito acompaña a un negocio que funciona.
Para aprovechar ventanas que no se repiten. Una compra de stock a precio extraordinario, una oportunidad puntual de capital de trabajo en buen momento. Pero siempre con el cálculo claro: ¿el costo financiero es menor que el beneficio?
Cuándo el crédito es una trampa
Para tapar pérdidas operativas.
Si tu empresa pierde plata todos los meses, el crédito te da aire, pero no resuelve nada. Cuando llegan las cuotas, tenés el mismo problema más una deuda.
Para financiar gastos personales del dueño.
Si tomás un crédito empresarial para gastos que no generan retorno, estás hipotecando el futuro de la empresa.
Sin saber exactamente cómo lo vas a devolver.
Si no podés decir en qué mes y con qué flujo vas a pagar cada cuota, no es momento de tomar el crédito.
El test de las tres preguntas
Antes de tomar cualquier crédito, conviene pasar por estas tres preguntas:
¿Qué problema concreto resuelve este crédito?
"No estoy seguro" → no tomarlo.
¿Cómo y cuándo lo voy a devolver?
"Al momento no está definido" → no tomarlo.
¿Qué pasa si lo que esperaba no se cumple?
"Estoy en problemas" → repensar el monto o el plazo.
El costo real del crédito
Mirar solo la tasa de interés es engañoso. El costo real incluye la tasa nominal, los gastos administrativos y comisiones de otorgamiento, el IVA sobre los intereses, el sellado y los impuestos asociados. En contexto inflacionario, además: cómo se ajusta el capital (UVA, dólar, tasa variable).
El CFT (Costo Financiero Total) es el número que siempre se debe mirar, además de compararlo contra el retorno esperado del uso que le vas a dar a la plata.
La idea de fondo
Hay PyMEs que evitan el crédito por miedo, y se pierden oportunidades reales de crecimiento. Hay otras que lo toman sin estructura, y terminan peor que antes. Las dos cosas son problemas opuestos, pero igual de costosos.
El crédito bancario es una herramienta que conviene tener disponible, conocer bien, y usar con criterio. No por miedo, no por urgencia. Por decisión.
En la próxima edición voy a tocar una confusión que aparece tarde o temprano en toda PyME que crece: tu contador no es tu CFO, y por qué importa la diferencia.
¿Tu empresa tiene una política clara para evaluar cuándo tomar crédito? Contame en los comentarios o escribime a FRconsultoria@outlook.com.ar
Fabian Roquisqui — Fractional CFO para PyMEs | FR Consultoría
Leer en LinkedIn →Edición #6 · Newsletter
Hay una pregunta que les hago a los dueños cuando empezamos a trabajar juntos: "¿Qué números mirás todas las semanas?" La respuesta más frecuente: facturación; a veces, el saldo de la cuenta bancaria; y pocas veces algo más.
No está mal mirar la facturación, pero el problema es que la facturación sola no te dice si el negocio está saludable. Te dice si está activo, que no es lo mismo.
Hace un tiempo, el dueño de una empresa de servicios me mostró orgulloso que la facturación venía creciendo todos los meses. Era cierto, pero cuando miramos juntos los tres números que vamos a ver hoy, descubrimos que la rentabilidad estaba cayendo y la caja se estaba achicando al mismo tiempo que las ventas subían.
KPI 1 — Margen de contribución por línea de negocio
No alcanza con saber cuánto vendiste. Hay que saber qué tan rentable es cada cosa que vendés. El margen de contribución es lo que queda después de restarle a cada venta sus costos directos: materia prima, comisiones, fletes, lo que se mueve con esa venta puntual.
Si vendés tres productos, los tres tienen distinto margen. Si tenés cinco clientes grandes, los cinco son distintos. Cuando lo mirás separado, muchas veces aparece la sorpresa: el producto que más vendés no es el más rentable. O el cliente que más factura es el que más descuento te pidió y dejó de ser interesante.
KPI 2 — Días de cobranza (DSO)
El DSO te dice, en promedio, cuántos días tardás en cobrarle a tus clientes desde que les facturás. Es un número simple de calcular:
DSO = (Cuentas por cobrar / Ventas del período) × Días del período
Si tu DSO es 60 y subió a 75, algo cambió. Tus clientes están pagando más tarde y vos estás financiando ese atraso de tu caja. Mirarlo todas las semanas te avisa antes de que el problema se vuelva visible en el saldo bancario. Es el indicador anticipado de una potencial crisis de caja.
KPI 3 — Punto de equilibrio operativo
El punto de equilibrio es el nivel de ventas mensual que necesitás para cubrir todos tus costos fijos. Por debajo de ese número, perdés; por encima, ganás.
Tener este número claro tiene un efecto poderoso: convierte la pregunta vaga ("¿estamos bien?") en una pregunta concreta ("¿estamos por arriba o por debajo del equilibrio?"). Si tu punto de equilibrio mensual son $15M y este mes facturás $12M, no hace falta debatir si fue un buen mes. No lo fue.
Cómo montar esto sin un sistema sofisticado
No necesitás un ERP ni una herramienta cara. Una planilla con tres indicadores alcanza:
Ventas y márgenes
Margen de contribución por línea o cliente.
Cobranzas
DSO mensual y su tendencia.
Costos fijos
Punto de equilibrio actualizado.
Lo importante es que estos tres números estén siempre actualizados y arriba del escritorio.
La idea de fondo
Hay dueños que viven mirando el saldo bancario todos los días y, sin embargo, no saben si su negocio está mejorando o empeorando. Es porque el saldo bancario es el resultado de cien decisiones que ya pasaron. No te ayuda a tomar las próximas.
"Los equipos crecen cuando entienden hacia dónde van y por qué." Lo mismo vale para una PyME: el dueño que mira los KPIs correctos tiene una conversación distinta con su equipo, con sus socios y consigo mismo.
En la próxima edición voy a tocar un tema que aparece tarde o temprano en toda PyME: cuándo el crédito bancario es una herramienta inteligente y cuándo es una trampa.
¿Cuáles son los números que vos mirás todas las semanas? Contame en los comentarios o escribime a FRconsultoria@outlook.com.ar
Fabian Roquisqui — Fractional CFO para PyMEs | FR Consultoría
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Julio tiene 54 años y fundó su empresa de distribución de alimentos hace 22. Hoy factura bien, tiene 18 empleados y clientes en cuatro provincias. Pero hay algo que Julio nunca pudo hacer: tomarse vacaciones de más de tres días sin que su celular explote.
La última vez que lo intentó, lo llamaron dos veces antes del mediodía del primer día. Un proveedor que no sabía qué hacer con una factura trabada. Un vendedor que necesitaba autorización para hacer un descuento. Un empleado del depósito que tenía una duda sobre qué camión cargar primero.
Julio cortó las vacaciones al segundo día y volvió. "La empresa me necesita", me dijo.
Le respondí lo que le respondería a cualquier dueño de PyME en esa situación: "No es que la empresa te necesita. Es que no puede funcionar sin vos y eso no es algo de lo que enorgullecerse."
El diagnóstico
Hay una verdad incómoda que pocos consultores dicen en voz alta: el techo de tu empresa es el techo de tu propio liderazgo.
Si sos el que aprueba cada descuento, el que resuelve cada conflicto con un proveedor, el que decide si se compra o no una resma de papel, tu empresa solo puede crecer hasta donde llegue tu capacidad personal, pero no más.
A eso se le llama el "Líder Orquesta": el dueño que toca todos los instrumentos al mismo tiempo porque no confía en que nadie más pueda hacerlo bien. El resultado es predecible: una empresa que funciona cuando el dueño está, y que entra en caos cuando no.
Lo paradójico es que ese dueño suele sentirse orgulloso de ser indispensable. "Yo soy el que sabe cómo funciona todo." Sí. Y eso, exactamente eso, es el problema.
Las dos empresas
Existen dos modelos de empresa, y la diferencia entre ellos no está en el tamaño ni en el sector. Está en cómo se toman las decisiones.
El primer modelo se basa en el miedo. Las decisiones están centralizadas en una sola cabeza. El equipo busca complacer al líder, no ser efectivo. La creatividad se ahoga porque nadie se anima a proponer algo sin autorización previa. Es lo que podríamos llamar una empresa "Universo": todo gira alrededor de una sola estrella, y si esa estrella se apaga, el sistema colapsa.
El segundo modelo se basa en la confianza. Las decisiones están distribuidas. El equipo sabe qué hacer porque hay procesos claros, métricas definidas y una cultura donde el desempeño importa más que el apellido o los años de antigüedad. Una empresa "Multiverso": múltiples voces expertas empujando en la misma dirección.
Hay una imagen que me gusta usar para explicar el primer modelo: el equipo de una empresa "Universo" funciona como una bicicleta con rueditas. Nunca aprende a equilibrarse sola porque siempre espera que el líder la sostenga. Y cuando el líder no está, se cae.
Una aclaración necesaria, porque no todo es blanco o negro. Hay momentos en que la verticalidad es sana y necesaria. En la cocina de un restaurante con el salón lleno, alguien tiene que dar las órdenes y el resto tiene que ejecutar sin deliberar. La urgencia lo exige.
Pero eso es la excepción, no el modelo de gestión. El objetivo de largo plazo es distinto: construir un equipo que funcione como los boxes de la Fórmula 1. Veinte personas que saben exactamente qué hacer, cuándo hacerlo y cómo coordinarse sin que nadie tenga que estar gritando órdenes en el medio de la pista. Ese nivel de coordinación no aparece solo. Se construye.
Tres movimientos concretos
¿Cómo se pasa de un modelo al otro? No de un día para el otro, y no con una charla motivacional. Estos son los tres movimientos que trabajo con mis clientes cuando enfrentamos esta transición:
Mapeá dónde está atrapada tu firma. Antes de delegar, hay que saber qué se está decidiendo. Durante una semana, anotá cada decisión que tomaste que, en teoría, podría haber tomado alguien de tu equipo. No para juzgarte: para ver la foto real.
Creá métricas antes de soltar. No se delega en el vacío. Primero se define qué resultado se espera, cómo se va a medir y en qué plazo. Sin eso, la delegación se convierte en caos.
Empezá por decisiones de bajo riesgo. La delegación progresiva funciona. Que el equipo tome decisiones pequeñas, se equivoque si hace falta, aprenda y gane confianza. Después subís el nivel.
Un dato que vale la pena tener presente: en Latinoamérica, el 95% de las PyMEs no llega a cumplir tres años. Y de las que sobreviven, solo una de cada tres logra pasar exitosamente a la segunda generación. Esa mortalidad no es mala suerte ni mala economía: en gran medida, es el costo de sostener un modelo de gestión que depende de una sola persona.
Para cerrar
El Líder Orquesta no es un mal líder. Es, en general, alguien que construyó algo de la nada con mucho esfuerzo y que aprendió que si quería algo bien hecho, mejor hacerlo él mismo. Esa lógica funcionó en el arranque. El problema es que sigue funcionando... hasta que deja de funcionar.
Delegar no es perder el control. Es multiplicar tu capacidad sin multiplicar tus horas.
Esta es una edición fuera de ciclo — un paréntesis sobre algo que vale la pena pensar antes de seguir hablando de números. El próximo 6 de julio sale la edición regular del newsletter: los tres KPIs que un dueño de PyME debería mirar todas las semanas. No los que pide el contador. Los que realmente te dicen si tu empresa va bien o está viviendo de inercia.
Contame en los comentarios o escribime a FRconsultoria@outlook.com.ar
Fabian Roquisqui — Fractional CFO para PyMEs | FR Consultoría
Leer en LinkedIn →Edición #4 · Newsletter
Hay un error que aparece en casi todas las PyMEs familiares con las que trabajé. No es de cálculo ni de estrategia; sino que viene de confundir la caja del dueño con la caja de la empresa.
Hace un tiempo me consultó el dueño de una empresa que venía con resultados sólidos ya que el P&L mostraba ganancia, la facturación crecía, pero al cierre del año el contador le decía que no había utilidad para distribuir. "Pero si la empresa ganó, ¿adónde fue la plata?"
La respuesta estaba en los retiros. Durante todo el año había sacado plata para gastos personales —el auto familiar, el seguro de la casa, vacaciones, la tarjeta de crédito personal, entre otros— sin registrarlos como retiros. Para él, era "su plata" y técnicamente lo era, pero al no separarla de la caja de la empresa, había licuado la ganancia sin darse cuenta.
Por qué pasa esto
En una PyME familiar, la empresa y el dueño están entrelazados. Es lógico: el dueño puso la plata, trabaja todos los días, asume el riesgo. La frontera entre "lo de la empresa" y "lo mío" se difumina.
Pero esa frontera difusa tiene consecuencias concretas:
No sabés cuánto gana realmente el negocio
Si los gastos personales se mezclan con los operativos, el P&L miente.
No sabés cuánto ganás vos como dueño
Si nunca te pusiste un sueldo formal, no podés comparar lo que te llevás contra lo que valdría tu rol en el mercado.
No podés tomar decisiones financieras claras
¿La empresa puede invertir? ¿Puede tomar deuda? Si la caja está mezclada, ninguna respuesta es confiable.
La separación mínima necesaria
No hace falta una estructura sofisticada, pero sí una disciplina sencilla, sostenida en el tiempo:
Sueldo del dueño. Definí un sueldo mensual razonable para tu rol y pagátelo de manera regular, como a cualquier empleado. Mirá cuánto gana en el mercado alguien en tu función y ese es tu sueldo.
Retiros y dividendos. Si querés llevarte plata adicional, registralo formalmente como retiro o como dividendo. Que quede claro en los libros que esa plata salió, cuándo salió, y por qué.
Gastos personales fuera de la empresa. El auto familiar, la obra social personal, las vacaciones; no son gastos de la empresa. Pasalos por tu plata, no por la caja del negocio.
Cuenta bancaria separada. Sonará obvio, pero todavía hay empresas donde la cuenta de la SRL se usa para pagar el supermercado. La separación bancaria es el piso de la separación contable.
Lo que ganás cuando separás
Cuando separás, aparecen tres cosas que antes no se veían: la verdadera rentabilidad del negocio sin distorsiones, tu verdadero ingreso como dueño —y podés decidir si te alcanza, si querés más, o si la empresa puede sostenerlo— y capacidad de planificar. Recién con la separación clara podés decidir cuánto reinvertir, cuánto distribuir, y cuánto guardar como reserva.
La conversación incómoda
Acá viene el punto que más fricción genera. Separar la caja muchas veces revela que el dueño se llevaba más de lo que el negocio podía soportar. O al revés: que se llevaba mucho menos de lo que el rol justifica, y trabajó años subsidiando a la empresa con su propio dinero.
Ninguna de las dos situaciones se resuelve sin tener primero la información clara. Y la información clara empieza con esta separación.
La idea de fondo
Una empresa familiar bien gestionada no significa una empresa donde el dueño no se lleva plata. Significa una empresa donde el dueño se lleva lo que corresponde, con reglas claras, sin licuar el resultado del negocio en el camino.
"Profesionalizar una organización no significa volverla fría. Significa darle capacidad de crecer."
En la próxima edición voy a compartir tres KPIs que un dueño de PyME debería mirar todas las semanas, no para reportar, sino para conducir el negocio.
¿En tu empresa la caja del dueño y la caja de la empresa están claramente separadas? Contame en los comentarios o escribime a FRconsultoria@outlook.com.ar
Fabian Roquisqui — Fractional CFO para PyMEs | FR Consultoría
Leer en LinkedIn →Edición Extraordinaria · Contexto y Actualidad
Dirigir una PyME en Argentina siempre ha sido un ejercicio de supervivencia, pero el escenario de 2026 plantea un desafío distinto: la velocidad de la evolución, ya no de resistencia.
La diferencia entre las empresas que se estancan y las que lideran este ciclo radica en la capacidad de absorber las oportunidades de financiamiento y tecnología que han convergido este año.
El regreso del financiamiento productivo
El mes de abril marcó un punto de inflexión con el lanzamiento de las nuevas líneas del BNA. Tasas del 25% TNA para Capital de Trabajo a 12 meses, y 23% TNA para el descuento de cheques a 30 días.
UN DATO QUE LOS TITULARES NO DICEN
La TNA es el 25%, pero el CFT —el costo financiero total incluyendo gastos y seguros— puede ubicarse entre el 34% y el 45% según el perfil de cada empresa.
La digitalización dejó de ser un lujo
La Resolución 8/2026 oficializó el Programa Kit 4.0, un puente de cofinanciamiento vía FONPEC para PyMEs que necesitan cerrar la brecha de digitalización. El beneficio se acredita directamente en la cuenta tributaria ARCA del proveedor tecnológico, eliminando burocracia y asegurando que el capital se transforme en tecnología real.
El mercado de capitales: más allá del banco
Para el dueño de una PyME, dominar estos instrumentos es hoy una obligación estratégica:
Echeqs y Factura de Crédito Electrónica
Liquidez inmediata sin depender de líneas bancarias.
ON Simple y Pagaré Bursátil
Financiamiento a medida y de mayor plazo.
Leasing
Herramienta clave para la adquisición de bienes de capital.
Una pregunta para tu próximo lunes
Los planetas de la tecnología y el crédito se han alineado. Hoy, el acceso a la Inteligencia Artificial y al mercado de capitales está a solo una decisión de distancia. La reflexión es inevitable: ¿Es el contexto económico el que frena su crecimiento, o es su propia capacidad de adaptación la que está marcando el límite?
Contame en los comentarios o escribime a FRconsultoria@outlook.com.ar
Fabian Roquisqui — Fractional CFO para PyMEs | FR Consultoría
Leer en LinkedIn →Edición #3 · Newsletter
En la edición anterior armamos el P&L, el presupuesto y el forecast. Hoy vamos al número que, cuando falla, no avisa con tiempo: el flujo de caja.
Hace unos meses, un dueño me llamó un martes a la tarde, preocupado. El viernes tenía que pagar sueldos y aguinaldos, y no le iban a alcanzar los fondos. La empresa era rentable. Venía de un buen trimestre, pero esa semana no llegaba a pagar con su liquidez.
No era un problema de rentabilidad. Era un problema de caja. Y se enteró tres días antes.
Por qué una empresa rentable puede quedarse sin plata
La rentabilidad y la caja son dos cosas distintas, y se mueven a destiempo. Vos facturás hoy, pero cobrás a 30, 60 o 90 días. Mientras tanto, pagás sueldos, proveedores e impuestos en fechas que no esperan.
Una empresa puede estar ganando dinero en el P&L y, al mismo tiempo, no tener efectivo disponible. El resultado dice una cosa y el saldo en el banco dice otra.
La diferencia entre mirar y anticipar
Mirar la caja es revisar cuánto tenés hoy. Anticipar la caja es saber cuánto vas a tener dentro de 30, 60 y 90 días. La diferencia entre una empresa que sobrevive una crisis de liquidez y una que no, casi siempre está en si tuvo visibilidad 60 días antes.
TRES REGLAS PARA QUE FUNCIONE
Proyectá cobranzas reales, no facturación. Lo que importa es cuándo entra la plata, no cuándo emitís la factura.
Cargá todos los egresos. Impuestos, aguinaldos, vencimientos anuales. Los pagos que se "olvidan" son los que generan las sorpresas.
Actualizala todas las semanas. Una proyección desactualizada es peor que no tener ninguna.
La idea de fondo
La rentabilidad te dice si el negocio tiene sentido en el largo plazo. La caja te dice si llegás a fin de mes. Las dos importan, pero solo una te despierta de madrugada.
El problema rara vez es la rentabilidad. Casi siempre es el timing del cash.
¿Tu empresa proyecta la caja o la mira cuando ya es tarde? Contame en los comentarios o escribime a FRconsultoria@outlook.com.ar
Fabian Roquisqui — Fractional CFO para PyMEs | FR Consultoría
Leer en LinkedIn →Edición #2 · Newsletter
En la edición anterior hablamos de cómo saber si tu PyME realmente gana dinero. Cerré con una idea: el primer paso es construir un P&L mensual simple.
Hoy te muestro cómo hacerlo.
Hace un tiempo, un dueño de una empresa comercial me mostró su "P&L". Eran cinco filas: ventas, costos, sueldos, gastos varios, resultado. Lo miraba todos los meses y nunca le servía para decidir nada.
El problema no era que estuviera mal armado. Era que estaba armado para mirar, no para decidir.
La diferencia entre un P&L que reporta y uno que sirve
Un P&L que reporta te dice cuánto ganaste el mes pasado. Un P&L que sirve para decidir te dice por qué ganaste eso y qué podés cambiar el mes que viene. La diferencia está en cómo agrupás la información.
Un esquema simple que funciona
1) Ingresos por línea de negocio
Ventas separadas por producto, servicio o canal
2) Costos variables
Lo que se mueve con cada venta (materia prima, comisiones, fletes)
3) Margen de contribución
Ingresos − Costos variables
4) Costos fijos operativos
Sueldos, alquileres, servicios, software
5) Resultado operativo
Margen de contribución − Costos fijos
6) Resultados financieros
Intereses pagados o ganados
7) Resultado neto
Lo que efectivamente quedó del mes
TRES REGLAS IMPORTANTES
Separá ingresos por línea. Si vendés tres cosas y las sumás en una sola fila, perdiste la mitad de la información útil.
Distinguí costos variables de fijos. Es la diferencia entre saber si tu problema es de margen o de estructura.
No mezcles caja del dueño con caja de la empresa. Si retirás plata, va como retiro o dividendo, no como gasto.
El sistema completo
Los tres juntos transforman las finanzas de algo que se mira a algo que se conduce.
¿Tu empresa tiene P&L mensual, presupuesto y forecast funcionando? Contame en los comentarios o escribime a FRconsultoria@outlook.com.ar
Fabian Roquisqui — Fractional CFO para PyMEs | FR Consultoría
Leer en LinkedIn →Edición #1 · Newsletter
Hace unos días hablé con el dueño de una empresa que facturaba bien, tenía clientes, y su equipo trabajaba a full.
Sin embargo, a fin de mes siempre faltaba plata.
Su respuesta cuando le pregunté si la empresa ganaba dinero fue honesta: "Creo que sí, pero no estoy seguro."
Esa frase resume el problema financiero más frecuente en PyMEs familiares argentinas.
¿Por qué es tan difícil saberlo?
Porque muchos empresarios confunden tres cosas que son distintas:
1. Tener plata en la cuenta ≠ ser rentable
El saldo bancario refleja movimientos de caja (cobros, pagos, préstamos, etc). No refleja si el negocio genera valor. Una empresa puede tener caja positiva y estar perdiendo dinero, o tener caja negativa y ser muy rentable.
2. Facturar mucho ≠ ganar mucho
El volumen de ventas no dice nada sobre la rentabilidad si no sabés cuánto te cuesta producir o vender cada peso que facturás. Hay empresas que crecen en ventas y se achican en márgenes sin darse cuenta.
3. El contador te dice lo que pasó, no lo que está pasando
El balance anual es una foto del pasado. Para saber si tu empresa gana dinero hoy, necesitás un estado de resultados mensual real — no el balance impositivo, sino una herramienta de gestión.
¿Cómo saberlo entonces?
Tres preguntas simples para empezar:
¿Tenés un P&L actualizado al mes anterior?
¿Sabés cuál de tus productos o clientes es el más rentable — y cuál el menos?
¿Podés separar claramente los gastos de la empresa de los gastos personales del dueño?
Si respondiste "no" a alguna de las tres, tu empresa no sabe con certeza si está ganando dinero.
¿Qué hacer?
El primer paso no es contratar a nadie ni comprar un software. Es construir un P&L mensual simple — en una planilla de Excel si hace falta — que muestre ingresos, costos variables, costos fijos y resultado neto.
Con eso solo, la claridad que aparece es transformadora.
En la próxima edición voy a compartir cómo armar ese P&L de forma simple y que realmente funcione para una PyME en crecimiento.
¿Tu empresa sabe cuánto gana? Contame en los comentarios o escribime a FRconsultoria@outlook.com.ar
Fabian Roquisqui — Fractional CFO para PyMEs | FR Consultoría
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Trabajo junto a empresas, clubes y equipos directivos en procesos de transformación, profesionalización y liderazgo.
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